Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

Úbeda y Baeza, más que una postal

Poco más de un año ha pasado y ya se nota. Úbeda y Baeza vivieron su momento de gloria con su declaración como Ciudades Patrimonio de la Humanidad, en la confianza que esa distinción sería un revulsivo para el futuro de ambas, más que una nota de orgullo para su historia pasada o su realidad actual, que no les hacía falta. Ahora, en el momento de la acción, muchos pensamos que se ha elegido el camino correcto.

El acontecimiento se vivió con júbilo, pero no se han quedado ahí. Después de muchos años de vecindad, sobrellevada no sin ciertos recelos, ambos municipios por primera vez comparten proyectos y objetivos comunes, dando una lección a otras muchas poblaciones de entendimiento y compromiso leal.

Las autoridades, en este caso sí a la altura de las circunstancias, han sabido ponerse al frente de esa inquietud colectiva, y han supeditado cualquier interés particular al del conjunto de las dos ciudades, con una imagen nítida de cooperación que comienza ya a dar sus frutos.

Voy con frecuencia a Úbeda, y ahora es perceptible un mayor dinamismo en sectores tradicionalmente adormecidos, como el turismo y la restauración. Crecen las plazas hoteleras y de esta actividad se benefician otras muy consolidadas ya, como el comercio, la construcción y los servicios. Al mismo tiempo, ambas ciudades asisten a un remozado de sus calles más transitadas, para hacer más accesible el casco histórico a los muchos visitantes que se acercan a conocerlas. En fin, el nombre de ambas ciudades ha saltado a guías y catálogos de todo el mundo y del título tan recientemente conseguido, pronto se beneficiará toda la provincia de Jaén.

Pero Úbeda y Baeza deben ser conscientes de que todo no se puede reducir a un cúmulo de interese económicos, aún cuando sea muy importante ese elemento para su desarrollo. Hay un patrimonio común creado durante mucho tiempo de convivencia que debe seguir creciendo.

Quiero decir que, la Declaración de Ciudades Patrimonio de la Humanidad a Baeza y Úbeda, ha otorgado un nuevo sentido a esa convivencia de siglos que dio como resultado un florecimiento cultural y económico, producto del cual son esta realidad de hoy. Del esfuerzo continuado, que como digo debe servir de ejemplo a otras comunidades, dependerá su identidad como pueblos y que el orgullo desmedido no las lleve a convertirse en simples ciudades de atrezzo, sólo identificables en postales almibaradas, muy hermosas eso sí, pero carentes de otro valor que no sea el de su recuerdo.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


Al otro lado del espejo © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
ADN.esADN.es Medio Oficial Premios Bitacoras 2008: Amy whitehouse