Euroescépticos
José Manuel Fernández Ruiz - 12-01-2006 10:02:08 | Categoria: General
Ya lo hemos dicho aquí: se equivocan, y mucho, los que piensan que Europa es algo más que un conjunto de intereses en equilibrio. Ya nadie duda de que crece la legión de euroescépticos en la misma proporción en que disminuyen los fondos comunitarios asignados a cada país. Y si, a corto plazo, Andalucía continuará siendo objetivo número uno en cuanto a fondos de cohesión, con las subvenciones agrarias no ocurrirá lo mismo. Vamos al libre comercio, a la globalización, es decir, que cada palo deberá aguantar su propia vela. Y aquí los palos no están todavía para muchas velas. Si ahora piensan que hay euroescépticos, ya verán cuando el cheque de Bruselas deje de recibirse.
Y es que, efectivamente, ya somos un país rico. Andalucía no tanto, pero España, en su conjunto, sí. El problema es que, los que hace veinte años eran más ricos que nosotros, ahora lo siguen siendo también, y sin embargo el esfuerzo de solidaridad (la palabra solidaridad significa, en este contexto, ni más ni menos, que pérdida de fondos, para que la UE destine más a los paises de nuevo ingreso) se pretende repartir por igual entre todos. El objetivo es sacarles a ellos también de la pobreza, o así, y crear las condiciones para que puedan abrir sus mercados a los paises más ricos.
Pero hay un elemento que hace desencajar todo el entramado. Porque ni ahora, ni antes, los llamados paises ricos, que han sido contribuyentes netos, entregaban sus recursos como expresión de solidaridad, sino justamente por lo contrario. El déficit comercial que se contabiliza en los paises pobres significa, ni más ni menos, que se produce una devolución efectiva de los fondos recibidos, por efectos del mercado. Así es que debemos estar muy agradecidos a los que hace unos años nos sacaron a nosotros del atolladero. Pero no tanto.
Por eso, apelar ahora a la solidaridad no es más que una postura victimista. En rigor, no se puede tener en cuenta ese planteamiento. Para entendernos, el concepto que habíamos manejado hasta ahora sobre Europa, se refería a un proyecto político de futuro, afianzado definitivamente con la llegada del euro. Al menos eso era lo que nos habían vendido. Pues no.
En los tiempos de dificultad, esto es, en los tiempos de crisis, que es lo mismo que decir en los tiempos de pagar, nos llega una idea diferente. La Unión Europea al día de hoy, no puede ser entendida sino como un conjunto de tratados entre paises, donde cada cual navega como puede, y negocia, y pelea, y se defiende, con el único propósito de no quedarse fuera del reparto de fondos.
Nada de otras zarandajas: Europa no va camino de constituirse en un Estado, porque sus socios no lo quieren, nunca lo han querido. Nada de un espacio común, con ciudadanos que cultivan el mismo horizonte político y cultural, y que tienen en la libertad su mayor ideario y expresión de identidad. El bienestar sería la única consecuencia lógica de ese trabajo colectivo que es la U.E. Y no es que el proyecto haya fracasado, sino que hasta ahora no queríamos entenderlo, o hemos llegado tarde para entenderlo. En esto consistía Europa. Esto era todo el proyecto. El resultado de tantos esfuerzos conceptuales, de tantos años de historia, se limita a una cuestión de balances.
Lamento confesarlo, pero más que confundido, me siento defraudado. Si esta era toda la Europa que querían construir, que les vayan dando.
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