Casilda Vera: "Si me pierdo que me busquen en Estambul"
José Manuel Fernández Ruiz - 19-01-2006 11:15:39 | Categoria: Entrevistas
--“Antes a los jubilados se les enviaba al asilo, ahora es otra cosa”
Casilda Vera Bejarano confiesa que su dedicación en APROMSI, después de cuarenta años, le sigue enganchando como el primer día. Ahora ya no en primera línea, sino en una labor que de alguna manera se relaciona con el puesto de trabajo que ocupaba en la Oficina del Registro de la Propiedad, y que tiene que ver con la puesta al día del patrimonio de la institución. Lleva diez años jubilada, pero de ninguna manera se considera una persona inactiva. “En realidad me propusieron seguir unos años más en la oficina, pero entiendo que hay que dejar paso a la gente joven”. Su forma de pensar, que le impide quedarse parada, le hizo volcar entonces toda su preocupación en la ONG que ya atiende a más de 400 personas en toda la provincia.
DOCUMENTOS CON LA VIDA DE LAS PERSONAS
Su ocupación en el Registro de la Propiedad le sigue pareciendo muy atractiva, “porque trabajas con documentos que prácticamente te cuentan la vida de las personas, como las herencias, los testamentos. Me apasiona ese trabajo”. Además, considera que ha tenido suerte al compartir los despachos con compañeros que siempre le ayudaron y crearon un clima agradable de convivencia. Se muestra muy satisfecha, en general, de toda su trayectoria laboral, aunque seguramente habría preferido dedicarse a alguna profesión más relacionada con la actividad que había visto desarrollar a su padre:
--“Yo nací en Arjonilla, porque mi padre estaba destinado allí, como inspector veterinario, y efectivamente me atraía ser enfermera o veterinaria, como él. Pero eran otros tiempos, y no hubo posibilidad. Las circunstancias no lo permitían porque hubiera tenido que desplazarme a otra ciudad. Luego estuvimos viviendo también en Cabra del Santo Cristo”.
DOCUMENTOS A ESTILOGRAFICA
Respecto a las condiciones laborales, piensa que sí se ha producido un cambio enorme durante las últimas décadas. No hay más que señalar que, en sus comienzos, “todos los trabajos se debían realizar, obligatoriamente, con pluma estilográfica, ni siquiera con bolígrafo. Ha habido un giro de ciento ochenta grados. Luego vinieron las máquinas de escribir y últimamente, los ordenadores que sí han modificado sustancialmente el funcionamiento de una oficina como la del Registro”.
Las historias que reflejan los documentos que pasan por el Registro apenas han variado, en cambio. Como aquella rocambolesca donación de un inmueble, por parte de un señor que ponía sin embargo como condición al benefactor, que debía cuidarle mientras viviera, momento en el cual el beneficiado desistía. Casilda recuerda el asunto con una sonrisa divertida, como tratando de extraer alguna conclusión sobre los principios de la naturaleza humana que luego el destino se encargar de modificar.
En cuanto a la atención prestada al público, destaca la circunstancia de que ahora exista ventanilla y deba guardarse un turno de espera, “sin duda porque el trabajo se ha multiplicado en los últimos años, al igual que la plantilla de trabajadores. Antes, en cambio, había un trato más personal con los ciudadanos. Lo cierto es que casi siempre eran las mismas personas las que acudían al Registro, profesionales en su mayoría, y les conocíamos a todos”.
MUJER CON PANTALONES
Casilda Vera tampoco considera que el tratamiento a la mujer en los centros de trabajo haya variado considerablemente, según su propia experiencia. Le comento el dato de que, por la época, se aconsejaba a las mujeres cómo debían acudir vestidas al puesto de trabajo:
--“Realmente no existía una norma escrita para vestir en la oficina, pero lo cierto es que las mujeres no debíamos usar pantalones. Estamos hablando de los años sesenta. Yo en ese aspecto me considero una mujer avanzada, y aún así sólo comencé a utilizar esa prenda a principios de los años ochenta. Eso sí, todos los compañeros se mostraron siempre muy respetuosos con las mujeres, muy atentos”.
LOS JUBILADOS COMO GRUPO SOCIAL
Sobre los jubilados, como grupo social, opina que la situación ha mejorado sensiblemente en nuestros días. Se refiere a mejoras sobre cuestiones asistenciales, sanitarias especialmente y los viajes del INSERSO:
--“Antes, a los jubilados se les enviaba al asilo. Ahora es otra cosa. Lo importante es que no pierdan el contacto familiar, con su casa y su pueblo. En Arjonilla funciona una residencia que atiende a los mayores pero les permite permanecer en sus domicilios, así no pierden la convivencia con sus vecinos y las cosas que les rodearon durante toda la vida”.
Reconoce que, para algunas personas, resulta doloroso el trance de la jubilación, no en su caso, por la razón de ya no sentirse útiles. “La sociedad tendría que preocuparse por este problema. Hay miles de personas jubiladas, muy valiosas que se ven relegadas a pasear por las calles o jugar a la petanca. Gente muy válida que podría tener una ocupación y volver a ser útil a los demás”.
Casilda Vera opina que la etapa de jubilada es ideal para disfrutar de infinidad de cosas. En su caso, la música, la lectura y, sobre todo, los viajes. “Si me pierdo que me busquen en Estambul –no duda en decirlo--. Me gusta su gente, gente abierta, acogedora, en muchos aspectos, parecida nosotros, pese a que no coincidimos en el idioma ni en la cultura. Lo que más me llama la atención de esa ciudad son los paseos al anochecer, por el Bósforo, cuando regresan los barcos de pescar…La puesta de sol desde la Torre Gálata”.
PRESIDENTA DE APROMSI
La llegada de Casilda Vera Vejarano a APROMSI se produce casi desde la fundación de esta entidad en Jaén, hace cuarenta años, y lo hace por los mismos motivos que otras muchas personas, conociendo de cerca el problema de la minusvalía síquica. Después de tanto tiempo, recuerda con satifacción cómo han ido creciendo los servicios que se prestan a las personas con cierta incapacidad en toda la provincia.
Ahora su puesto en la directiva es de vocal suplente, pero durante dos años fue presidenta. “Fue un honor para mí –afirma— pero tengo que reconocer que lo pasé mal. Hubo problemas con el personal y me afectó mucho aquella situación. Hay que tener en cuenta que APROMSI funciona, y en realidad es, como una gran empresa. Cuenta ya con más de un centenar de trabajadores en toda la provincia, y a veces se plantean los mismos problemas que en una empresa”.
ATENCION A LOS DISMINUIDOS SÍQUICOS
Los servicios que presta en la actualidad APROMSI cubren un amplio abanico de posibilidades, según se requiera en cada caso. Las Residencias de Día se ocupan de aquellas personas que no pueden quedar solas en el domicilio familiar sin una atención directa.
“Para que la familia pueda vivir con normalidad, les recogemos a las ocho de la mañana, con un autobús, y ahí están hasta las cinco de la tarde en que les devolvemos a sus casas. Comen incluso en el centro y están perfectamente atendidos. Para algunas madres, que no podían hacer absolutamente nada, este servicio ha sido una liberación”.
Los Talleres Ocupacionales funcionan como empresas, con fabricación de productos artesanales que luego son comercializados o, en el caso de Mengíbar, como granja intensiva para la cría y matadero de conejos.
En Cazorla y Andújar hay Centros de Gravemente Afectados donde los disminuidos reciben una atención especial.
En total se atiende en la provincia de Jaén a unas cuatrocientas personas, a través de programas y actuaciones en parte autofinanciados, o mediante convenios suscritos con la Consejería de Asuntos Sociales y Ayuntamientos.
“Les facilitamos también la posibilidad de disfrutar de vacaciones en la playa, y eso los familiares lo agradecen mucho”, añade Casilda Vera, para quien los más de cuatro mil asociados o colaboradores de esta ONG la solidaridad es algo más que una palabra.
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