Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

Fetiches cervantinos



Si Miguel de Cervantes hubiera vivido ahora, seguramente no habría preferido olvidar el lugar de nacimiento de Alonso Quijano, como tampoco le habría ahorrado a la aldea de Argamasilla de Alba los más duros apelativos por el maltrato que allí recibió el escritor de manos de la justicia. Ese tipo de sutilezas, tal vez por la amenaza de la picota, pudieron ser forzadas, pero no le restan valor, en el sentido más desdeñoso de la palabra, a la intención con que fue escrita la frase que da inicio a El Quijote.

En nuestros días, sin embargo, los estudiosos manchegos pugnan por atribuir a cada patria chica de las muchas de Ciudad Real o Toledo, los escenarios reales de la obra, no entendiendo así el sarcasmo de Cervantes, sino la grandeza de su personaje, al que en cambio prefieren hacer pasar por loco para descargo de sus conciencias. Por eso, con más interés turístico que cultural, o sea, con más deseo pancista que quijotesco, celebran esos lugares el cuarto centenario de la publicación de la primera parte del libro, y lo hacen mostrando sus encantos naturales y sus afanes cotidianos, que no son pocos.

No está nada mal la iniciativa, que aproxima el mito a los tiempos presentes, pero me temo que de todo esto, el más perjudicado, una vez más, sea el propio Cervantes, en cuanto que quede convertido en un ser aún más distanciado de su obra, y sus personajes, en fetiches de la gastronomía y la industria del ocio.

Al visitar ahora esos pueblos (todos durante este año bajo la divisa X, de Quixote), no he podido por menos que pensar que el escritor ya presuponía que su famoso personaje alcanzaría la gloria en mayor medida que él, y por eso puso tanto esmero en maltratarlo, en hacer escarnio de todas sus gestas. Es más, casi podemos decir que el caballero y su fiel escudero fueron la imagen reflejada de aquel espejo deforme a través del cual Miguel de Cervantes miraba la realidad de su tiempo, para reírse de ella y vengarse de su mala fortuna. En realidad, se vengó en la carne de aquellos pobres lugareños, nacidos de su ingenio, porque no podía hacerlo con los verdaderos hacedores de entuertos que, incluso, le habían llevado a prisión.

Hoy Tomelloso, por ejemplo, recuerda su pasado quijotesco o cervantino, ensalzando el carácter indómito de sus gentes, de sus gañanes y brutos muleros, como queriendo dar la mano mejor a Sancho que al loco aventurero de su señor, quizás porque prefieren no entender el mensaje real del autor.

Quiero decir con todo esto, que Miguel de Cervantes no habría escrito su Quijote de la misma manera, si le hubiera tocado vivir estos años actuales de principios del siglo XXI y, seguramente, también nos habríamos perdido conocer la grandeza del mito literario que ahora conmemoramos, porque el viejo Alonso Quijano se hubiera vuelto un ser incomprensible, en lugar de incomprendido. Como tampoco le habrían agradecido de la misma manera sus paisanos al autor, los esfuerzos por poner en solfa los ideales políticos de la época.

En ambos casos, esta venganza póstuma del Manco de Lepanto que ahora podemos entender, no ha podido ser peor interpretada ni mejor disfrutada, como lo hacemos hoy en su cuarto centenario. Hasta en eso están vigentes El Quijote y don Miguel de Cervantes y, cómo no, sus incondicionales pancistas.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


Al otro lado del espejo © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
ADN.esADN.es Medio Oficial Premios Bitacoras 2008: Angelina jolie