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Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

Cuestión de pilotes

La crónica, si nos limitamos a los hechos, podría resumirse de forma bien sencilla: unas cuarenta cabezas de león fundidas en hierro, que el Ayuntamiento de Úbeda había instalado en el centro histórico de la ciudad a modo de pilotes para impedir los aparcamientos indebidos, han desaparecido de su ubicación original, ante el estupor del consistorio, que no alcanza a comprender las motivaciones que han movido a los autores de la sustracción. Bueno, alguna sospecha sí parece que tiene el responsable del tema, a partir del hecho cierto de que los leones no han podido huir por su propio pie, o por simple vergüenza ajena.

Verán. La duda que a todos asalta, y que se relaciona con la propia naturaleza del objeto en cuestión, es si el hurto tiene que ver con el interés particular que motiva a los amantes de lo ajeno, o simplemente se trata de un acto más de vandalismo, ese tipo de comportamiento que tanto prolifera en nuestra sociedad moderna, y del que no llega a librarse ni la propia cuna del Renacimiento provincial, hoy Patrimonio de la Humanidad.

Sospecha el concejal, y no le falta razón, que se trata sólo de un acto de incivismo, porque, de verdad, ¿quién querría llevarse a casa, qué utilidad daría a un objeto de tan pésimo gusto? ¿Para qué querría alguien apoderarse de semejante trofeo? ¿Quién pagaría algo, de forma legítima o no, por hacerse con un símbolo tan hortera? Otro tipo de mobiliario urbano tal vez encajaría en algún cortijo o casa solariega, pero el león, date.

El concejal parece una persona sensata. Además, no le cuadran las cifras. Quiero decir que robos, lo que se dice robos, siempre los ha habido, sobre todo los que atentan contra el catálogo de artilugios urbanos desplegados últimamente por toda la ciudad: maceteros, bancos, farolas y otros colgajos, fruto del ingenio creativo de los responsables del urbanismo local, a todas luces inagotable. Lo que ocurre es que se considera excesivo el número de estatuillas desaparecidas para lo que suele ser habitual en este tipo de agresiones, y por eso crece la preocupación.

Es más, parece incluso que se ha elaborado un estudio comparativo sobre los pilotes sustraídos en el anterior mandato municipal y los desaparecidos ahora, con desmérito para los actuales, lo que diría mucho a favor de las cabezas de león, según la versión oficial. El resto de enseres sustraídos de la calle no ha despertado mayor atractivo que el habitual, o sea poco, lo cual nos podría establecer el grado de perversión a que nos ha conducido la política sobre pilotes aplicada en el municipio de Úbeda, o del mobiliario urbano en general en los tiempos recientes, sin descartar que, a veces, se les va la mano en el empeño de tanto embellecimiento exterior y la ciudadanía establece el efecto corrector. Vamos, que los hacen desaparecer como por arte de magia.

Eliminado el interés particular, no queda otra cosa que atribuir la mala acción, a un grupo incontrolado que no desea el florecimiento de la eterna ciudad de los cerros. Total, que el concejal se siente doblemente agraviado, y acecha capturar al comando pilotes, para poner freno a la crisis de los leones, de los pilotes, queremos decir. Bien por él.

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