Proyectos imaginativos
José Manuel Fernández Ruiz - 22-02-2006 12:27:32 | Categoria: General
Ya lo propuso en su día un popular alcalde de Jaén, Alfonso Sánchez Herrera, y a punto estuvo de llevar a buen término el proyecto. Pero el tono socarrón con que él plantea las cosas serias, o las formas serias que imprime a la socarronería en su conversación, seguro que restaron credibilidad al invento. El caso es que él quería un aeropuerto para Jaén y ahora se demuestra que tenía razón, que era posible la propuesta. La provincia, por fin, tendrá su propio aeropuerto y con él, el instrumento que la haga despegar definitivamente. El de Granada pasará a denominarse ahora García Lorca Granada-Jaén, de manera que los beneficios económicos que le llegan por el aire a la vecina capital, tendrá que compartirlos con nosotros. Felicitémonos pues, porque finalmente se salga con la suya aquel popular alcalde, sin olvidar que en sus años de mandato propugnó también el lema “Jaén puerto de mar”, aunque fuera en carnaval. Claro que, conseguir esto último, se nos antoja tarea bastante más difícil, sobre todo, como muy inteligentemente ha apostillado un diputado nacional, si de lo que se trata es de no gastarnos un solo duro, que parece que será la norma de estas nuevas obras faraónicas con que va a ser dotada la provincia.
Casualmente, o tal vez no, hemos asistido también recientemente a la inauguración de una nueva línea ferroviaria de velocidad alta (no confundir con alta velocidad), que enlaza Jaén con la capital del Reino. Las vías no, pero el material móvil resulta espléndido, con esa cabeza motriz, de pico afilado tan similar a los del AVE fetén Madrid-Sevilla. Vagones confortables y todos los servicios en ruta. El nuevo corredor permitirá hacer el viaje en menos de cuatro horas, con un ahorro de veinte minutos por trayecto. Total, economía de tiempo, a la vez que economía financiera, porque lo cierto es que en este gran proyecto de infraestructuras, se han gastado lo mismo que en el aeropuerto de Jaén, cero pesetas, que no deja de ser una buena noticia si el negocio funciona, quiero decir, si la gente acaba por creérselo.
Ambas soluciones, y alguna otra más, me traen a la cabeza a aquel grupo entusiasta de golfistas jiennenses que practicaban su deporte favorito en un pastizal de la Sierra de Segura. Allí llevan años disfrutando en una extensa pradera de 18 hoyos (hoyos, lo que se dice hoyos, hay muchos más), que realmente carece de greens, bunkers o lagos artificiales, entre otros motivos, porque tampoco hay agua. No ocultan que se trata de una variedad peculiar del golf donde no se precisa la hierba. No quieren saber nada del putter. Ellos se limitan al simple y llano garrotazo que, al parecer, es lo que importaba en este noble deporte, al menos en sus orígenes.
En definitiva, de lo que se trata, como ellos entienden mejor que nosotros, es de extraer el alma de las cosas, su sentido último, que es la mejor manera de equiparar nuestras necesidades y servicios al de otras ciudades y provincias y alcanzar la felicidad como pueblo, sin sentir frustración. Porque, si lo pensamos bien, no carecemos de nada que no sea, en el fondo, superfluo. La imaginación puede hacer mucho más por el hombre que todos los millones del presupuesto. Además, sale mucho más barato así.
Comentarios (1) - Referencias (0)