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Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

Espejismos. Día Primero


No nos están ahorrando los periódicos, las emisoras de televisión, ningún detalle macabro de esta última guerra, ahora en Líbano, mañana quién sabe dónde. Cada vez más, las guerras se focalizan en las víctimas si asisten las cámaras de los periodistas. Hay incluso una panoplia en torno a la crudeza de las imágenes emitidas, siempre en orden creciente, donde los primeros planos luctuosos, de cuerpos inertes, de testigos del horror implorantes, rivalizan por su impacto. Para que la pesadilla no deje de crecer.

Y los niños. Hasta hace poco, las imágenes de niños víctimas de la guerra eran rostros todavía vivos, muestras vivas del miedo y la angustia infantil, cuya sinceridad no era posible desmentir, ni apropiarse de ella. Ahora, superada esa fase, la crónica de guerra se nos vuelve un relato de crueldades cometidas contra los niños, víctimas inocentes pero valiosas para la causa. Es como un martirologio al servicio de la propaganda combatiente, sin concesiones a la tribuna. Las guerras ya no se ganan con fusiles y armas de destrucción masiva. Las guerras las pierden quienes no muestran a sus víctimas, alineadas en un orden inútil, que sólo sirve para centrar el encuadre de la cámara y todas puedan salir en la foto. Si son niños, mejor para la causa.

El corresponsal de guerra adquiere así la relevancia imprescindible para la guerra injusta. Sin él, no habría víctimas, porque no contarían como argumento infame para la opinión pública. Forma parte de la parafernalia de la muerte escenificada en televisión, que acaba por aniquilar los sentidos, por repetitiva y, en consecuencia, necesitada de una permanente profusión de recursos para continuar alimentando la manipulación.


Referencias

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Comentarios

  1. No sé. Decir que "el corresponsal de guerra adquiere así la relevancia imprescindible para la guerra injusta" es casi como decir que si no acudieran los periodistas, se acabarían las guerras. La experiencia y la historia nos enseñan que las guerras más largas y crueles han sido aquellas en las que no ha habido testigos.

    Comentario de Lucía hace 2 años y 26 meses

  2. Sí, es así. Estamos asistiendo al extraño fenómeno de conceder la victoria militar al bando que más víctimas ha mostrado a la opinión pública, sobre todo niños. Hizbulá se presenta como vencedora y al mismo tiempo como víctima del conflicto, mientras que Israel (su religión no permite esa parafernalia de la muerte) ha aparecido como la potencia agresora que ha sido derrotada, pese a no contabilizar apenas unas decenas de bajas su ejército. Propaganda.

    Comentario de Jotaeme hace 2 años y 25 meses


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