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Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

El "invento" socialista cumple veinticinco años


Como un sueño que se hace realidad, Jaén recibió con extraordinaria alegría la creación de la Caja Provincial de Ahorros, fruto del empeño de un puñado de personas que, al frente de la Diputación, estaban convencidas de la necesidad de un instrumento financiero propio, nacido desde la inquietud y desde la preocupación por los problemas, que se sufren en mayor medida cuando los sentimos cerca. Era como ese tipo de proyectos que, siempre presentes en todos los libros blancos, nunca nadie es capaz de poner en marcha, de ahí el asombro y la esperanza de que algo podría empezar a cambiar para mejor.

Llegó a feliz término la iniciativa por el tesón de una clase política que supo salvar infinidad de obstáculos, quizás el principal de ellos, la incredulidad de la propia sociedad, tan acostumbrada a oír hablar a sus dirigentes como el que oye llover, a fuerza de promesas incumplidas. Se fundó la Caja de Jaén contra viento y marea, y contra los malos presagios de un naufragio seguro. Con la incomprensión administrativa y, sobre todo, el rechazo político de las instituciones de la época, que se oponían al proyecto, velada o abiertamente.

Incluso supimos que algunas entidades y ayuntamientos, controlados por UCD, boicoteaban a la caja por la vía de impedir que los recursos oficiales o de los organismos del gobierno pasaran por sus cuentas. Otros grandes rentistas y empresarios hacían lo propio, expresando sus dudas sobre el mantenimiento del secreto bancario por parte de la nueva institución, con órganos de gestión controlados desde los partidos políticos. Unos y otros auguraban un rápido fracaso al “invento” socialista del momento. Pero se equivocaron.

Ahora se han cumplido veinticinco años y las cosas han cambiado considerablemente. La Caja de Jaén ya es una realidad influyente que, con su propio recorrido, ha dado la razón a quienes patrocinaban su nacimiento. De aquel dubitativo arranque se ha pasado a un panorama de expansión, que nos permite creer en su futuro como entidad independiente al servicio exclusivo de la provincia que la creó.

Se ha crecido considerablemente. Se han multiplicado los recursos, las sucursales, los clientes, los beneficios. Todo ha mejorado, como digo, pero los políticos siguen estando demasiado presentes en la gestión. Se visualiza demasiado que, PSOE y PP, se reparten los cargos y controlan todos los órganos de poder, y eso resta credibilidad a la entidad. Precisamente, hace poco, un informe comunitario alertaba sobre esta cuestión. Bruselas sigue sin ver con buenos ojos la fórmula que convierte a las Cajas de Ahorros españolas en entidades semipúblicas, es decir, en bancos con ayudas encubiertas que perjudican el libre mercado financiero. Esa sempiterna manía de los políticos por controlarlo todo, sobre todo si hay dinero de por medio, acaba por perjudicar una obra que, como esta, fue concebida con un enorme esfuerzo.

La función del sector público consiste en crear las infraestructuras y luego retirarse para que sea la sociedad la que asuma todo el protagonismo. Lo contrario es lo que hacía Franco, cuando el Estado gestionaba la única fábrica de coches del país y privatizaba las autopistas, sencillamente, porque en éstas estaba el negocio de la época, y así obtenían ventaja los amigos del poder.

Ahora las cosas deberían ser diferentes, no vaya la gente a pensar que los políticos de aquí y ahora buscan también rentabilizar una obra que, sin lugar a dudas, nos pertenece a todos los ciudadanos, no sólo a ellos.


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