Los periodistas como árnica
José Manuel Fernández Ruiz - 08-02-2007 11:44:21 | Categoria: General
La función mediadora de la Prensa no es un fenómeno nuevo, ni tampoco raro. A menudo, los medios se han ofrecido como escenario para la representación de encuentros que no tendrían cabida en otros ámbitos, simplemente, por la trascendencia pública que se concede a todas sus actuaciones y el rédito social que se deriva de ellas.
Por lo demás, la información, que suscita infinidad de veces un cierto grado de conmoción en la sociedad, en ocasiones también actúa como bálsamo moderador en conflictos de distinta naturaleza, porque introduce dosis de diálogo y sitúa los acontecimientos en la verdadera dimensión que les corresponde. Cuando un suceso pasa de rumor a la categoría de noticia está ocurriendo precisamente eso, que los medios están trasladando a los lectores la tranquilidad de saber que la realidad no ha traspasado el umbral que nos conduce a la inquietud por la vía de la incertidumbre, es decir, que todo está siendo controlado por quien debe hacerlo.
Estos días en Jaén, sin embargo, no se ha buscado a la Prensa, sino a los periodistas, y debo confesar que por lo novedoso, eso me ha sorprendido.
Cuando digo eso, me estoy refiriendo al recurso que se ha hecho de la Prensa, como institución colectiva y profesional y no como conjunto de los medios de comunicación. Así creo interpretar la intención del candidato número 2 del PSOE al Ayuntamiento de la capital en las próximas elecciones municipales, Manuel López, que se ha dirigido a la Asociación de la Prensa de Jaén en la seguridad de encontrar un estamento independiente, ajeno a los habituales, para que se hiciera un uso correcto de una información que le afectaba, en concreto, la respuesta a unas acusaciones conectadas con el ámbito político de su condición de candidato.
Pero en su deseo sincero de buscar un escenario seguro e imparcial donde depositar los datos que constituyen su declaración, el candidato no ha hecho sino poner aún más al descubierto uno de los grandes problemas que plantea la comunicación en nuestro tiempo, a menudo analizado bajo prismas de muy difícil argumentación. Estoy hablando de la propia independencia de los medios y su credibilidad.
Seguro que de forma inconsciente, Manuel López ha creído ver en los periodistas y su órgano colegial, a profesionales de plena confianza que, sin embargo, ven sometidos los artículos en sus respectivos puestos de trabajo a las matizaciones propias del ideario defendido por cada medio, un ideario por lo demás legítimo en todos los casos, se confiese públicamente o no. No debe sorprendernos esta apreciación, entre otras razones, porque se trata de una opinión generalizada en la sociedad, que el candidato no ha hecho más que exteriorizar con su comportamiento, precisamente cuando la noticia le ha afectado personalmente y deseaba la aclaración más escrupulosa.
¿Se trata pues de un acto reflejo, aislado o simbólico por parte de un personaje público en un trance determinado, de una puesta en escena más o menos ingeniosa, o bien podemos hablar ya de síntomas que nos confirman el deseo de la clase política oficial de reivindicar el trabajo independiente de los periodistas, que no produzca halagos cuando les favorecen ni condenas cuando les critican? El tiempo nos permitirá responder a esta embarazosa pregunta.
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