Especulaciones del natural: catetos
José Manuel Fernández Ruiz - 31-05-2007 09:26:03 | Categoria: Comentarios
Tiene razón aquél, el cateto auténtico suele ufanarse de su naturaleza, de su origen, de sus principios, las virtudes viscerales, que considera auténticas y por eso se enorgullece de ellas. El cateto, cuando lo es, y si lo dice, siempre lo es, se refugia en su orgullo rural, aldeano, para no lidiar otras faenas más sofisticadas, porque se siente cómodo así, al natural, sin aditamentos que contaminen su alma primitiva y genial. Y lo que es peor, porque considera que la mayoría de los mortales, como lo hace él, desprecia el rigor, la sofisticación, la ortodoxia, la educación. Pero el cateto auténtico, que dice que lo es, y debe serlo, en su huida de todo academicismo, asegura que su naturaleza le ha hecho triunfar, le ha permitido escribir libros (traducidos incluso a varios idiomas, con lo que seguramente pretende reivindicar su cultura cateta como universal) y se reivindica a sí mismo como modelo. El cateto, que no es de aquí, ni de allí, en realidad no es de ningún sitio y al mismo tiempo de todos. Es un producto de sí mismo, que gusta de adularse de esa manera, la mejor que conoce. El cateto es la gloria de sí mismo.
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