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Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

¿Vale más el silencio?


La Asamblea de Mujeres Periodistas de Andalucía se ha pronunciado recientemente por la paulatina desaparición de los anuncios de contactos sexuales que publican los periódicos. En el horizonte de este grupo, inscrito en la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa, está la lucha contra los contenidos de los medios de comunicación que fomentan el trato denigratorio de las mujeres, aunque nos tememos que la iniciativa no va a tener nada fácil prosperar, visto lo ocurrido con otras propuestas en la misma dirección que no tenían un trasfondo económico como el que tiene ésta.

Los anuncios de contactos serían la expresión más evidente de esa realidad machista, pero no la única. Más sutiles son las expresiones que surgen en los medios de comunicación, en programas de contenido variopinto, y que indagan con absoluta impunidad en la intimidad de las personas, sobre todo las mujeres, además de extender entre éstas el criterio de que la intromisión en la vida ajena es un comportamiento aceptado por la sociedad como normal. El daño resulta mayor porque es mayor la repercusión social que tienen esos programas, sin olvidar que suelen estar patrocinados por firmas comerciales que, a priori, seguramente se oponen a sus contenidos.

Luego está el tratamiento informativo que merecen los casos en que las mujeres son víctimas de algún tipo de violencia. Hay una controversia general en la profesión periodística al respecto, que no termina de concretarse en unas recomendaciones de aplicación general. Primero fue su inclusión en las páginas de sucesos, para luego pasar a las de sociedad. Se pretendía no introducir en las noticias ningún matiz, ni siquiera informativo, que pudiera interpretarse como la justificación de los hechos, en la coincidencia general de no adjudicar a los autores de las agresiones más apelativos que los propios del acto criminal.

Pero esta violencia, mal llamada de género, peor aún bajo el calificativo de ámbito familiar, termina siempre por aparecer como una sección propia, a la que se añaden invariablemente las cifras anuales de delitos similares, con el propósito, nada claro, de ofrecer una dimensión real del problema y consiguientemente, lograr una conciencia general sobre el problema.

Lo que ocurre es que, por repetitivas, las noticias consiguen, casi siempre, el efecto contrario al perseguido. Ni aún cargando las tintas sobre los aspectos más sangrantes del problema, se logra un cambio de tendencia, sino parece que todo lo contrario. Hay incluso investigadores del tema que ya establecen una relación causa efecto entre “literatura” publicada sobre violencia contra las mujeres y proliferación de denuncias sobre hechos de esa naturaleza. Tampoco son pocos los que culpan a los medios, y su tratamiento exhaustivo de estos casos, de que nos encontremos ya ante un problema social.

Visto lo cual, tampoco sería un disparate proponer un total silencio sobre el tema, como ahora proponen las mujeres periodistas para el caso de los anuncios de contactos. Además, está demostrado que no beneficia a nadie, y menos a las propias mujeres, este tipo de noticias. Ya existe un consenso en este sentido para eliminar otros casos de violencia de las páginas de los periódicos y, pese al morbo, viene siendo respetado desde hace años por la mayoría de ellos.

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