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Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

Espejismos: olores y sonidos de la ciudad


Olores y sonidos definen la realidad de los pueblos, seguramente también marcan su devenir y su historia. Eso sólo es perceptible en lugares donde se pasa del paisaje urbano al campo, de forma abrupta. Sales de una calle y, de golpe, estás en el campo, sin solución de continuidad. Úbeda es una ciudad donde ocurre esto, como en casi todos los pueblos de la provincia. En un abrir y cerrar de ojos, las farolas del barrio se vuelven olivas. Son como dos realidades intrusas que se enfrentan de forma descarnada pero que, al mismo tiempo, se complementan.

Digo que, entonces, resultan más palpables los olores de los pueblos y que no siempre coinciden con los olores que emiten sus habitantes, y no estoy hablando en sentido figurado. Así, Úbeda, en invierno huele a matanza, a cebolla cocida, y leña de olivo quemada. También a pan de aceite. Es una ciudad embutida en sí misma, cuyos olores tienen todavía el regusto de aldea rural que aún conserva de antiguo. Son olores de familia, olores permanentes de bienestar trabajoso procedente de la tierra, que nunca regala nada.

En primavera, en cambio, las calles de Úbeda emiten un peculiar aroma de azahar, que no sé muy bien de dónde le viene. Es un olor que, en Semana Santa, se transforma en incienso y cirio quemados, que estalla en mil colores como una feria que no toca pero que la gente se empeña en festejar.

De los sonidos, prefiero no hablar. De los silencios invernales, de gente tímida, Úbeda se despierta en ciudad bullanguera, con más ruidos que sonidos. En eso seguramente ha dejado de guardar su identidad. En primavera y verano hay muchos forasteros que traen su propia realidad sonora, altisonante, que los ubetenses observan no sin cierta curiosidad y a la que se van acostumbrando con pereza, añorando un poco la tranquilidad del invierno.

Esa voluptuosidad dicharachera, que en ocasiones también les sonroja, les ha permitido saber que su ciudad ya era hermosa antes de ser universal y que malditos los ruidos que les han traído los turistas.

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Comentarios

  1. ¡Lástima que la visión idílica que yo también tengo de Úbeda se me nuble a veces por la humareda visual y olfativa que arroja una inoportuna fábrica de aceite!

    Comentario de armenteros hace 6 meses y 2 dias

  2. Lo raro es que Úbeda oliera a pescado en lugar de a vapores de almazara. Aunque me parece que tu te revieres a la actividfad de la factoría orujera de Baeza, que esa sí que es un incordio y no sé a qué están esperando para cerrarla.

    Comentario de Jotaeme hace 6 meses y 0 dias

  3. Lo raro es que Úbeda oliera a pescado en lugar de a vapores de almazara. Aunque me parece que tu te revieres a la actividfad de la factoría orujera de Baeza, que esa sí que es un incordio y no sé a qué están esperando para cerrarla.

    Comentario de Jotaeme hace 6 meses y 0 dias


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