Luz, taquígrafos y televisión
José Manuel Fernández Ruiz - 12-05-2008 08:35:29 | Categoria: General
Desde el principio he dicho que no es una medida acertada retransmitir por televisión los plenos del Ayuntamiento de Jaén. Sin embargo, no cabe simplificar la respuesta, y que ésta sea alineada con los que consideran que se trata de una maniobra política, en lugar de un intento baldío para mejorar la información que recibe el ciudadano sobre los problemas de la ciudad. Entre otras razones, porque si alguien tuvo intención manipuladora, debe saber que estas retransmisiones le reportarán muy pocos réditos y, seguramente, ninguno positivo. En primer lugar, habría que decir que se comete un error al transformar un medio de comunicación en un mero altavoz de los sucesos locales, cuando las funciones de uno y otro instrumento son diametralmente opuestas. La diferencia radica precisamente en la intervención decisiva del periodista, que es el encargado de separar la noticia de aquello que no lo es, y en los plenos no todo es noticia. Es más, casi nada lo es en las actuales circunstancias. Se confunde la cantidad informativa con la calidad. Si no hay un periodista para explicarlo, la confusión siempre será mayor. Además, la extenuación que producen unos plenos interminables, nunca podrá contribuir al interés de la gente por los asuntos municipales, razón que debería determinar el propósito de la retransmisión. En segundo lugar, se hurta a la audiencia la necesaria aportación profesional que representa la documentación de las noticias. Nada o casi nada de lo que se dice en los plenos tiene sentido para la opinión pública si no va acompañado de los datos necesarios que contextualicen los acuerdos. Tampoco contribuirá a explicar los contenidos la falta de antecedentes y consecuencias de cada decisión, que es la base para la elaboración de una noticia de interés. En ningún caso puede ser desdeñable el argumento relacionado con la propia naturaleza del medio, en este caso audiovisual, por lo repetitivo de las imágenes servidas, que como tales dejaron hace mucho tiempo de ser noticia. Es un error, en definitiva, porque en lugar de dar más información, se está mermando la capacidad del medio. Por si fuera poco, se ofrece a horas en las que a menudo el ciudadano no puede atenderlo (los horarios del telediario no se eligen por casualidad), además de presentar un formato extremadamente aburrido. Quiero decir que, si alguien piensa que estamos ante una información interesada, en estos términos, el resultado del directo va a ser sin duda contraproducente. La repetición del programa en diferido no hará sino insistir en el fracaso informativo, al prescindir también de la sorpresa. En fin, pocos elementos quedarían en el haber de la medida, informativamente ninguno. Realmente, los debates políticos carecen de interés en sí mismos. Si incluyen insultos y descalificaciones, además, flaco favor estamos haciendo a la convivencia social. La televisión es una ventana al mundo, reza una definición idílica del medio, pero como alguien apuntó también, los postigos de las ventanas, aparte de abrirse siempre desde dentro, a voluntad del propietario, deben abrirse con el propósito de que entre la luz en las mejores condiciones. Y esta de aquí es una luz que alumbra poco. Comentarios (0) - Referencias (0)