Obama o Florentino

Si hacemos caso a todo lo que publican los periódicos estos días, acabamos de asistir al nacimiento de un nuevo mesías, que traerá la paz y el bienestar al universo mundo.
Asistimos a tiempos convulsos, desde luego, con crisis económica y de valores pero, sobre todo, a un despiste generalizado sobre cual debe ser el rumbo a seguir, y no sólo en aspectos de la vida material. Al contrario que años atrás, ya no está tan claro quiénes constituyen la alianza del mal y quiénes están a favor del bien. O si, simplemente, ambos contendientes andan con el paso cambiado. Esto es un caos, o esa sensación tenemos.
Obama es la palabra clave, el carro al que ahora se sube todo aquel que habla de futuro, la percha que permitirá colgar los problemas, como si fueran un viejo gabán demasiado pesado que nos impide caminar erguidos. De él lo esperamos todo.
Pero no es sólo el flamante presidente de los Estados Unidos. En todas las esferas sociales parecemos aguardar la llegada de un salvador. Hay coincidencia de opiniones sobre la inutilidad de las soluciones aplicadas hasta ahora. Por eso preferimos lo nuevo, aún sin saber si dará resultado. Necesitamos como sea que alguien nos diga que acabará con los problemas para volver a despreocuparnos de ellos. Necesitamos volver a empezar, regresar como sea a la sociedad del bienestar, esa es mi lectura de todo esto que está pasando. Sabemos lo que queremos, pero no como conseguirlo, y eso nos genera angustia y desazón.
Estamos sin duda en unos momentos de cambio, esos momentos de la historia en que nos detenemos para valorar el punto en que nos encontramos y llegar a la conclusión de que ya nada volverá a ser lo mismo. Parece como si la sociedad despreciara habitualmente su destino, aún despeñándose por un precipicio, y en el último instante quisiera detener la caída, cuando adivina que la destrucción es inminente.
Obama solucionará los problemas americanos, pero también los del otro lado del océano. En Asia y África están igualmente con él. Todo es un clamor ante la llegada del cambio, incluso en España. Habrá un encuentro privado con nuestras autoridades, que es como decir que el "Air Force One" sobrevolará nuestro país como ave precursora, poco antes de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca dedique un tiempo en exclusiva a las necesidades de nuestro país, que falta nos hace que alguien lo haga.
Eso estará muy bien. Pero, ¿qué quieren que les diga?, yo prefiero que venga Florentino. Lo primero es lo primero.