Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Al otro lado del espejo

Recopilación de artículos periodísticos de contenido social y cultural

¿Quién se ha apropiado de las noticias?

Crisis: el «efecto sonajero»

 Las noticias pertenecen a los ciudadanos. Nadie puede apropiarse de ellas. Este es un principio que no puede ser cuestionado en periodismo. Cuando hablo de noticias, me refiero a informaciones de interés general o cuyos  protagonistas tengan repercusión social de alguna naturaleza. No hay causa mayor que impida a un periodista buscar, recoger y elaborar informaciones ni a un medio difundirlas. Y si existiese, esa causa debe estar tipificada por la ley, y no quedar al arbitrio de nadie ni a la manipulación del medio.

 Enunciado así el proceso informativo de forma sintética, poco margen de maniobra quedaría para la intervención de elementos ajenos al mismo. Pero la realidad es bien distinta. De hecho, la influencia de agentes externos cada vez alcanza un peso específico superior en la comunicación, aún colisionando con los intereses de la sociedad. Estamos señalando la labor de los intermediarios de la información, esos elementos que logran incrustarse en las relaciones informativas, para cerciorarse de que los contenidos no perjudican el proyecto de los sectores que ellos representan.  

En la teoría clásica, se hablaba de interferencias, “ruidos” en el proceso informativo, que impedían una percepción nítida de las noticias por parte de la audiencia. Sin embargo, la definición no se ajusta ya a la realidad actual, por cuanto ahora el objetivo no es tanto alterar la “intensidad” del mensaje final, como la “calidad” de los contenidos en origen. En definitiva, lo que ahora interfieren los nuevos agentes informativos son los mensajes en sí, filtrando precisamente aquellos datos que no contribuyen a la configuración ideada de un proyecto al que defienden de forma interesada. Pero además, para esos fines, la actuación necesita conquistar los espacios informativos de los medios, para que esas informaciones interesadas tengan cabida y, al mismo tiempo, obstaculicen la inserción de otras noticias diferentes o que dibujen una realidad alternativa a la diseñada desde esas instancias.

 Se ha pasado de una concepción del agente de prensa que actuaba desde el exterior por razones de defensa, a otra en la que la iniciativa es asumida también desde fuera para condicionar los mensajes que llegan al medio, condicionando el conjunto de la actualidad. Se trata de una concepción perversa sin duda del proceso informativo, a la que se someten los medios a veces de forma voluntaria, por intereses comerciales o ideológicos y, otras, por la propia dinámica interna de debilidad ante un adversario infinitivamente más fuerte que actúa en nombre del poder. 

De forma precisa, estamos hablando de la información oficial, noticias que no admiten versiones contradictorias porque proceden de una única fuente posible. Son noticias que siempre surgen en sentido inverso, dentro del proceso natural de la información: no es el interés del lector o el oyente el que las sugiere, sino el interés del propio emisor de la noticia, en un proceso vertical, en cuyo vértice siempre está el poder. Hay una coincidencia generalizada entre los profesionales, al afirmar que esta es una guerra que hemos perdido los periodistas, con la anuencia de los editores y empresarios del sector, a los que la decantación por opciones ideológicas concretas trajo abultados beneficios, no por casualidad. Pero para descargo nuestro, siempre podremos decir que no fue por nuestra voluntad o falta de pericia, aunque la humillación viniera acompañada de pérdida de prestigio social y del peor deterioro laboral que ha conocido profesión alguna. 

 Llegamos así a la conclusión, parafraseando la sentencia popular sobre ese incierto poder que se atribuye a la prensa, de que no es ya el cuarto, sino el primer poder el que tiene tomada a la prensa. Y no parece que tenga intención de soltarla. Las noticias pertenecen a los ciudadanos, pero alguien las ha usurpado para apropiarse de ellas. El problema es que la crisis nos ha dejado a todos al descubierto: a las empresas editoras, descapitalizadas, y a los periodistas, víctimas de ese asalto a los medios, sin futuro.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. En definitiva quieres decir con tu discurso que los poderes usan y abusan de los medios de comunicación en beneficio propio. Y nosotros a verlas venir, cuando no a contribuir en el invento.

    Comentario de armenteros hace 8 meses y 2 dias

  2. Efectivamente. No hay más que mirar los periódicos (y los medios audiovisuales) para comprobar que la mayoría de sus contenidos son informaciones oficiales. Como prueba de los efectos negativos de ese permanente asalto, son la pérdida de prestigio (y lectores) y la necesidad de medios alternativos. ¿Qué te voy a contar a tí, que también eres bloguero?

    Comentario de JM hace 8 meses y 1 día


Recordar datos


Al otro lado del espejo © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009